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Maestría.
La Tico Jazz Band demostró
su gran calidad sonora
Tico Jazz Band y Ralph Rodríguez
Cantante invitada: Keren
Rodríguez
Bailarines: Sabrina Fuchs
y David Hernández
Lugar: Auditorio Nacional
Fecha: viernes 24 octubre |
El capítulo de las big bands o
bandas de jazz en la historia del jazz
ha sido uno de los que más se han
disfrutado, especialmente por la audiencia
menos conocedora de los conceptos jazzísticos
que hoy día resultan bastante complejos
para los oídos livianos.
La mejor época, comercialmente
hablando, en toda la historia del jazz
es la comprendida entre los años
de desarrollo y evolución del gran
formato instrumental. No hay que olvidar
que el jazz ha sido y es una experiencia
que evoluciona principalmente a través
de grupos pequeños. A partir de
la segunda mitad de los años 30
y hasta bien entrados los de la siguiente
década, las grandes bandas y el
estilo musical del swing generaron lucrativos
dividendos a la industria musical, incluyendo
a sus creadores e intérpretes.
Algo similar no ha vuelto a suceder.
Recuperar ese espíritu es una tendencia
que ha marcado directrices importantes
en los responsables de la cultura estadounidense,
que por fin asumieron a las big bands
como patrimonio cultural de la humanidad.
Todavía aún y por encima
de las experimentaciones nacidas en cualquier
rincón del mundo, el modo expresivo
norteamericano influye y el swing como
elemento musical que no como estilo, es
apreciado por todos, conocedores o no
del lenguaje jazzístico.
Con el repertorio expuesto por la
Tico Jazz Band, en los conciertos
del décimo aniversario del Auditorio
Nacional, tuvimos la oportunidad de encontrarnos
en una sesión de auténtico
swing y en el mejor modo expresivo que
el estilo exige a quienes lo intentan.
Tomando en cuenta que en nuestro país
no existe una formación musical
específica en el gran formato instrumental
del jazz , sorprende la brillante comunicación
musical que, en ese sentido, ofreció
la Tico Jazz Band dirigida por el trompetista
Germán Paniagua.
La incorporación del cantante
Ralph
Ramírez, poseedor de una
contundente presencia escénica,
es clave en la formación del sonido
clásico al mejor estilo de las
big band. Ramírez, aparte de dominar
la sintaxis vocal al mejor estilo de los
grandes crooners , Sinatra en este caso,
es músico profesional con capacidad
de hacer arreglos lo que, indudablemente,
facilita un lenguaje común entre
él y el director del grupo mas
los integrantes de la banda.
Este fue un espectáculo de calidad
total casi en todos sus aspectos. Notable
e impecable en lo musical, el repertorio
elegido fue clave en este sentido.
La interpretación fue sobresaliente,
incluyendo la agradable presencia de la
soprano Keren Rodríguez a quien
esperamos volver a escuchar junto a esta
orquesta en más oportunidades.
Las dos coreografías, de hermosos
movimientos y excelente ejecución,
no estorbaron como suele suceder en la
mayoría de los casos que se integra
la danza a un concierto.
Coincido con la persona que me acompañó
en que el único defecto del espectáculo
fue el diseño de luces que resultó
poco inspirador en relación al
contenido musical.
Por su lado, el maestro
Paniagua,
debe pulir mejor su oratoria y hacerlo
con más aplomo, un detalle que
aumentaría la credibilidad de esta
maravilla orquestal de la que estaremos
esperando su próxima presentación.